Llevo bastante tiempo (años) dándole vueltas a la idea de los lectores de feeds y con ganas de diseñar uno. Los que hay fallan por muchos lados y aún no hemos dado con la tecla para hacerlos mejores. Hay varios hechos que me llaman mucho la atención.
Nadie usa lectores de feeds (ni sabe lo que son).
Y cuando digo nadie me refiero a un porcentaje muy bajo de la gente que usa internet. No es algo que me invente yo. La gente del proyecto SPIRE lo deja muy claro en un interesantísimo estudio (pdf) publicado recientemente:

¿Queda claro? Quienes más lo usan son los menores de 18 años y no pasan de ser el 20%. De otras edades ni hablamos. Y eso que la muestra está obtenida online, con el consiguiente sesgo techie que suelen tener estos datos. Especialmente interesante es la comparativa con el Messenger o con la Wikipedia, tanto por edad como por porcentaje de usuarios.También podemos verlo de otro modo:

La gran mayoría de la gente común y normal ni usa lectores de feeds (al menos Bloglines, el más popular) ni ha oido hablar de eso. No le demos más vueltas.
El problema está en el concepto: ¿qué demonios es un feed?
El concepto de feed no es sencillo para los profanos: “Es un archivo invisible que tienen algunas webs (sólo algunas), donde se van publicando las cosas nuevas para que desde fuera las lean”. ¡Uf!
Por muy bien que lo diseñemos, un lector de feeds siempre tendrá un handicap a la hora de ganar usuarios: para saber usarlo hay que saber qué es un feed. Si todas las webs tuvieran feed no habría problema, bastaría con que el usuario supiera la URL de la web que quiere leer y el programa lector se haría cargo de averiguar cuál es el archivo RSS y hacer que todo funcionase. El problema aparece cuando hay que explicar que no todas las webs funcionan así; acaba uno teniendo que hablar de feeds y rss sea como sea. Es un callejón sin salida.
Los que sí usan feeds lo hacen compulsivamente.
Hace unos días hice una pequeña encuesta entre los miembros de Cadius (usuarios ultra-avanzados) sobre cómo usaban ellos los lectores de feeds. Al ver los resultados confirmé una sospecha: cuanto más veterano es el usuario, más frecuentemente consulta los feeds. Casi como una droga: con el tiempo te atrapa y te pide más y más dosis, cada vez con más frecuencia.
Muchos posts sin leer, malo. Ningún post sin leer, malo.
Es lo más divertido del asunto. El uso compulsivo de los lectores de feeds actuales lleva irremediablemente a la ansiedad informacional. Pero curiosamente es tan malo encontrar 100 posts sin leer como encontrar el contador a cero. Si nos encontramos con 200 posts sin leer nos entra la angustia y acabamos haciendo una pasada superficial para calmar nuestra conciencia y sentir que hemos cumplido con los deberes informacionales. Si el contador está a cero, nos ponemos de los nervios. Se nos acaba internet. Un montón de trabajo y no hay en qué procrastinar. En ese momento leeríamos lo que fuera por tal de calmar el mono.
El adicto al lector de feeds busca formas de autoengañarse.
Es impresionante ver cómo intentamos racionalizar el uso compulsivo de feeds. “Yo los organizo en carpetas según prioridad”, “yo borro uno cada vez que añado uno”… Recuerda a eso que todos hemos oido de “yo no soy yonki, lo tengo controlado” o “voy a salir, ya no me meto tanto”.
Diseñar un buen lector de feeds (o al menos uno diferente).
Volviendo al tema, lo que me interesa no son los lectores compulsivos sino cómo popularizar los lectores de feeds entre quienes no lo usan. Cómo hacerlo elegantemente, sin convertirlos en yonkis informacionales y sin tener que llenarles el cerebro de palabros como feed, sindicación, xml, rss, atom… Cómo hacer un buen lector de feeds, o al menos uno distinto.
Hace años que me apetece ponerme con ello. Tengo algunas cosas claras y otras borrosas, pero creo que hemos aprendido mucho en este tiempo y que merece la pena intentarlo. Os confieso que llevo semanas garabateando cosas en el cuaderno y que ya he hecho algún que otro prototipo (aún no me atrevo a enseñar nada). Será una bonita segunda misión para el Programa Vostok.
Me va a hacer falta contar con alguien capaz de maquetar y programar la cosa con muchas ganas y profesionalidad. Que pueda dedicarle tiempo de forma responsable y quiera hacerlo por amor a las personas. Si sabes de alguien escribeme, por favor.
Mientras tanto, me vendrá bien conocer historias de gente que empieza a usar los lectores, de nuestros padres, madres y amigos que trabajan en otras cosas, de cuántos feeds leen, cómo lo usan, cómo empezaron, qué clase de cosas leen, quién se los ha configurado, cómo han evolucionado. Todo eso. Gracias por adelantado.